Así me siento yo:
- Deslocalizado, como una nube de electrones que orbitan alrededor de un núcleo.
- Algo triste, y cansado de fotocopiar días grises.
- Expectante de algo que sé que debe llegar, pero que no sé exactamente cuándo.
- Deportista de acción, pero obligado a estar sentado siempre en el banquillo.
- Vidente del tiempo que pierdo y se escapa de mis manos.
- Desinteresado por mi labor diaria, la cual considero estúpida e innecesaria.
- Vigilado, más que nunca, dentro de los cristales de mi pecera.
- Sutilmente engañado, pero poseedor de un As bajo la manga.
- Haciéndome el tonto, mientras me froto las manos pensado en el jaque mate final en esta partida de ajedrez que se juega con piezas que, francamente querid@s, me importan un bledo.
- Hablando cotidianamente de eso, cuando quisiera hablar de aquéllo.
- Metafórico, como éste que os escribe.
Y si os digo que me siento como un actor de comedia obligado a interpretar al malo de la película en un drama histórico, o perdido en una de piratas, ¿me creéis?



