Soy un pirata bueno, un Robin Hood de los mares, un bucanero de las denuncias. El Capitán Sparrow y Bartholomew Roberts son mis amigos. No quiero saber nada de Barbanegra desde hace siglos. No soy Chanquete, ni trabajo para Iglo ni Pescanova. Este blog es mi galeón, Círculos Cerrados. ¡Qué más da dónde esté! Todos estamos navegando. Yo navego entre aventuras, ratones y fantasmas. Todo lo real, lo de la tierra firme, tiene su reflejo, surrealista, en este espacio. ¡Zarpen conmigo que os contaré historias! Mis historias, las historias de piratería.

jueves, 2 de junio de 2011

Tío Pep-ino. "Das ist für mich ein spanisches Dorf "


   Sí, os sonará a chino, que es precisamente como podríamos traducir la frase. Pero con matices: spanisches es algo así como español y Dorf, pueblo.  Ellos siempre contra los españoles. Digo yo que nos tendrán celos desde que Carlos era V de Alemania (y I de España). Nosotros, contra los chinos y para ellos, "español", todo lo incomprensible.

   Según fuentes del google maps, Madrid y Berlin están solo separadas por 2.400 km . Curiosamente, puedes salir a la siete de la mañana de España y continuar tu vida, casi al mismo minuto, un día más tarde, en Alemania. Pero no nos engañemos, veríamos como veía Mecano en Nueva York, que en Berlín no hay tanta marcha, y que los jamones son de ... aquí y la fruta y verdura, también. Y de bebida, solo cerveza, poca variedad para estos señoritos de cabellos cebados y caretos color gamba (por el sol de aquí).  Me viene a la memoría lo que decía un tío de mi padre, que en paz descanse y que admiraba más que nadie los vinillos patrios: "Tío Pepe, el tío con más sobrinos". Sí, tío, el Pepe, aquella figura que adornaba las carreteras junto al toro patrio y del que tan poco quedan. Nunca supe exactamente a qué se refería, a que el nombre de Pepe es muy común en España o que su número de adeptos -léase, borrachos- siempre había sido muy elevado (como allí). De todas formas, el nombre de Pepe, seguro que a los alemanes le suena a chino, aunque durante muchos años se hayan estado comiendo nuestros gurkes.


   Por motivos laborales, yo he viajado varias veces a Alemania, uno de mis destinos pendientes como turista. Siempre me lo he pasado bien allí, sintiéndome porrúo y bajito, y siendo el más feo de la discoteca. Cual Alfredo Landa, extraña sensación la de verte rodeados de señores y señoras a los que no les llegas ni al sobaco ni a la axila. Y aunque me tachéis de oportunista, lo que sigue es verdad: lo que más me asombró siempre de mis viajes a Alemania era el color de su verdura. ¡Verdura que resulta ser nuestra! Aquí, vas al mercado o al super y la mayoría de los productos son de invernadero o de frigorífico. Nuestras frutas y verduras, la que nos quedamos aquí, parecen pasadas de moda, grises, tristes, los patitos feos de la huerta, como yo me sentí en Alemania. Nos dejan lo peor y se llevan los mejores tomates, pimientos, ... Habremos sido los made-in-spain  muy pasotas con el tema, tanto que inventamos frases como "me importa un pepino",  "me importa un rabano" o "un pimiento".

   ... Y nos pagan así, bloqueando fronteras y arruinando uno de los pocos sectores de nuestra economía que aún no había sido dañado por la crisis. Y todo porque algún alemán de Hamburgo se metiera un pepino por el culo -de todos sabido, fuente natural de Escherichia coli-. Solo queda ver que nuestro gobernantes (y gobernantas) demuestren tener huevos y no nos amedrentemos; pues aunque el pueblo ario sea de mayor talla,  nosotros en Iberia tenemos los mejores pepinos.

SALVADOS DE LOS TIBURONES

Mis puntos cardinales