Acostumbrado a beber ron y licores, con el hígado a medio podrir y un aliento a mil demonios, encerrado en mi barco de ideas y navegando en círculos imperfectos. Hoy, tras varios tsunamis y dos o tres tormentas; hoy puedo decir que soy feliz.
Como todos, sé que los estados de felicidad son superflúos y poco duraderos, que cualquier mota de polvo o racha de viento los perturba. A pesar de saberlo y del miedo que me produce afirmarlo, lo digo. Soy feliz en la inopia, en mi estado de reposo de cuerpo y alma, en la negación de las preocupaciones y en la aceptación, hoy más que nunca, de la alegría de estar vivo, teniendo junto a mí a la gente que quiero (y que me quiere). Por eso, brindemos, pero éste vaso me lo voy a beber muy despacio, sorbo a sorbo.

8 ó COMENTAS, o A LOS TIBURONES:
Porque no todos van a ser lamentos, ¿no?
Pues si, hijo... ¡salud!
Besicos
Sorbito a sorbito para que no se acabe el influjo
Di que si
Abrazos
¿Para qué estropear un momento pensando en que se pasará? Disfrútalo, saboréalo, alárgalo... Quizá sin darte cuenta dure más de lo que piensas.
Un beso
La felicidad nunca puede ser supérflua, Capitán, encima que llega cuando llega y dura poco, hay que aprovecharla al máximo y sin miramientos.
Te dejo un beso.
Pues que dure ese estado de felicidad, que no es fácil encontrarla.
Saludos.
Pues disfrutalo que ya sabes eso de "que poco dura la felicidad en casa del pobre2
Ea! me alegro de ese estado de felicidad. Paladéalo, saboréalo, alárgalo, felicéalo :-D
Salu2
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