De la ida a la vuelta de la Torre Eiffel, un río, un bateau y una ciudad que muere con el día: París. No necesité ser Capitán, ni llevarme mi propio barco para sentirme libre e integrado en la historia y en mi propio dejà vu. Y a babor y estribor las dos orillas de un río; los edificios grandes y antiguos, los puentes y los besos con los ojos cerrados a través de ellos; y el corazón de París, Ile de Cité, desafiando al cielo con su/nuestra Señora. Y, de pronto, la lluvia. Esa que en París en Agosto no disgusta. Más agua para el río y para los enamorados, que abrazados ven morir el día y encenderse a la propia Ciudad de la Luz. Acaba la lluvia y siguen los besos, y vuelve la lluvia y continuan debajo (o no) de los puentes del Sena. Y de regreso, más luces en un juego inesperado que nos regala la Torre de 330 metros. Fin de crucero y principio de nuevos viajes.
CONDUCTORAS SUICIDAS. UNA MIRADA AL RETROVISOR
Hace 29 minutos


5 ó COMENTAS, o A LOS TIBURONES:
No conozco Paris, pero contado así resulta todavía más atrayente de lo que pensaba.
Salu2
Nací y viví en París hasta los siete años y dejamos la ciudad sin que mi padre cumpliera su promesa de llevarme en bateau mouche. Muchos años y varios viajes después hice ese paseo, con la misma ilusión que si hubiera ido a la Luna. Es una bonita forma de pasear por París, siempre bella, siempre un regalo para los sentidos.
Besos
Yo tuve la suerte de hacer ese viaje y ver París de Noche, Una preciosa impresión. Me gustaría poder vivir un poquito de tiempo en la ciudad Luz para comprenderla al 100%. A vista de turista un bello lugar. Saludos Capitán, usted se ausenta mucho. De repente ya no me verá. Hasta pronto Capi, saludos cordiales.
Cuanto me apetece conocer esa ciudad, a pesar de los muchos viajes que hago tengo pendiente ir a Paris, siempre por h o por b no tengo tiempo de ir a pesar de que he pasado infinidad de veces por ella para ver otras ciudades, tendre que ponerme y dedicar unas vacaciones a la ciudad de la luz.
Saludos.
Puedo dar fe de lo maravilloso que es un paseo por el Sena al anochecer.
Inolvidable.
Un abrazo
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