Soy un pirata bueno, un Robin Hood de los mares, un bucanero de las denuncias. El Capitán Sparrow y Bartholomew Roberts son mis amigos. No quiero saber nada de Barbanegra desde hace siglos. No soy Chanquete, ni trabajo para Iglo ni Pescanova. Este blog es mi galeón, Círculos Cerrados. ¡Qué más da dónde esté! Todos estamos navegando. Yo navego entre aventuras, ratones y fantasmas. Todo lo real, lo de la tierra firme, tiene su reflejo, surrealista, en este espacio. ¡Zarpen conmigo que os contaré historias! Mis historias, las historias de piratería.

viernes 6 de agosto de 2010

De cómo Leonor se separó de Capitán Clostridium para siempre


Capitán Clostridium tiene miedos, como todos, miedos. Amar a otra persona hasta que la muerte los separe siempre le dio miedo. ¿Os habéis parado a pensar el significado de la frase? Pase lo que pase, ames a quien ames, la muerte os terminará separando. Como así le ocurrió a él y a su Leonor,. Tras diversas tormentas , las de sus vidas, a las que siempre sobrevivieron y en las que emularon ser libres, huracanados vientos ventosos los unieron y separaron numerosas veces. Ellos, amantes ofuscados, pretendieron aparentar que no se amaban lo suficiente, pero nunca fue así. Se amaron mucho. Y tanto que lo hicieron...

Muchas noches Capitán suspira, se aferra a sus sábanas sobresaltado por un sentimiento de separatividad tan grande como la propia existencia. Solo y caminante (navegante en este caso), expectante y desesperado. Amante fiel de la mujer que lo fue todo: sus sueños y el mayor naufragio de su vida. Leonor lo abandonó, porque la vida sigue y porque la vida es así de cruda, siempre.

Aquella noche algo sucedió en el fondo del océano que el mar se perturbo gravemente. Capitán se hayaba arreglando una de las bodegas y raudo consiguió asirse a unas de las cuerdas. Una ola, un gran tsunami, un maremoto instantáneo, fue el que arrancó a Leonor de cuajo de la cubierta del Círculos Cerrado. Una gran ola que limpió todo, babor y estribor, lo banal y lo santo, el espíritu de aquel velero yace frío ei nerte en algún lugar del fondo del océano o en alguna playa de un  hemisferio. Al sol, a la lluvia, del calor al invierno. Cuando Capitán fue a buscarla, no dio con ella. Navegó primero en círculos, que luego fueron espirales, pero de ella ni rastro. Sólo su perfume, en cada rincón, y la huella más grande que una mujer pueda dejar en el corazón de un humano. Capitán Clostridium siguió siempre navegando.

7 ó COMENTAS, o A LOS TIBURONES:

Capitán Clostridium dijo...

Se lo debía a Capitán Clostridium. Cerrar el círculo de la historia más grande de su vida.

Candela dijo...

Capitannnn, que al corazon herido se le ha ido el dedo y se le ha colado una y donde es una ll...
Y... ¿se cierran los circulos o siguen dando vueltas sin cesar? Un beso salado...

Alís dijo...

Nunca se va del todo cuando la separación llega cuando el amor aún está vivo. Al menos le queda el magnífico recuerdo de la mujer a la que amó. Otro tipo de rupturas borran cualquier rastro de felicidad.
Y ahora, a seguir navegando. No le queda otra

Besos

rosama dijo...

Que triste final, pero con ese amor tan grande seguirá viva en su corazón.
Saludos.

Pluma Roja dijo...

Es muy cierto, Hasta que la muerte los separe, y la muerte llega tarde o temprano. Lo triste es que uno de los dos amantes se queda. En este caso, el Capitán Clostridium pero amaba tanto a su Julieta que perdurara su amor para la eternidad.

Saludos Capitán. Usted regresó pero no sale a dar una vuelta por otros lados.

Un fuerte abrazo.

Capitán Clostridium dijo...

Lleva razón Pluma Roja. Es un medio regreso. Ya lo dije en otro escrito: la pereza puede conmigo. Espero que cuando se vaya el calor y este exceso de vacaciones me anime a participar más.

Urlanda dijo...

¡Quiero llorar! Esto es amor y no niñadas..

SALVADOS DE LOS TIBURONES

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