Soy un pirata bueno, un Robin Hood de los mares, un bucanero de las denuncias. El Capitán Sparrow y Bartholomew Roberts son mis amigos. No quiero saber nada de Barbanegra desde hace siglos. No soy Chanquete, ni trabajo para Iglo ni Pescanova. Este blog es mi galeón, Círculos Cerrados. ¡Qué más da dónde esté! Todos estamos navegando. Yo navego entre aventuras, ratones y fantasmas. Todo lo real, lo de la tierra firme, tiene su reflejo, surrealista, en este espacio. ¡Zarpen conmigo que os contaré historias! Mis historias, las historias de piratería.

domingo, 11 de julio de 2010

De vuelta al Gym (y a la crítica social)


Tras pasar meses sentado, cambiando las sillas, por sillones y el sofá por el asiento del coche. He descubierto de nuevo lo que es andar, correr y sentarse en el sillín de una bicicleta. Parece como si me hubiera quedado colgado en un extraño modo de stand by; al que el calor, más que adormilarme, me motiva a perder perímetros: dorsales, estomacales, femorales,... Pero no ese perímetro que rodea a los gluteos. ¡Qué extraña es la vida! Cuando por fin consigo tener culo, no se aprecia porque el resto de mi fisonimía se empeña en esconderlo.

Pues, como iba diciendo, he vuelto. En primer lugar, he notado algo más de fresquito. Han nacido del techo una docena de ventiladores blancos, de aquellos que te quedas mirando e intentas divisar (o adivinar) cuántas y dónde se encuentran las aspas. De momento, será porque el calor es agobiante, parecen que alivian algo... ¡No!, no nos engañemos, que es mi calor interno el que está haciendo que la diferencia térmica parezca significativa. Bebo agua y la sudo. Bebo agua y la evaporo. ¡Qué calor! Tanta, que hasta las heces parecen como si el intestino grueso las hubiese disecado. Y todo por obstinarme a perder 15 kilos en esta incipiente ola de calor.

Y luego, paseo por la playa y veo que se cumple otra teoría. El aumento de tiempo libre debido al desempleo, supongo, ha aumentado las horas que el pueblo llano dedica a su cuerpo. Y uno no consigue mezclarse con el populacho ni encogiendo la barriga. La gente ha confundido el culto al cuerpo con la incultura a la asimetría. ¿Qué diría Leonardo y su hombre Vitruvio si pertenecieran al siglo XXI? Ni qué decir del número aureo y su proporción de la belleza, ¿acaso habría que volver a inventar un nuevo número para determinar lo que hoy queda bonito y bello? Aunque el problema se solucionaría con más trabajo y más dinero para alimentarse de lo que a uno le venga en gana, sin las restricciones del pollo a la plancha, ni la de las latas de atún seco. Y quién dijo que no había dinero, si estos personajillos amorfoides se dejan sus monedas en botes, proteícos, que para nada son asequibles; o se depilan al láser para que su piel quede tan ridícula como la de un bebé encerrado en el soma de un viejo. 
Y yo, mientras, en la elíptica o en la bicicleta, intentando cuadrar la curvatura de mis círculos, que no precisamente han nacido esta vez a causa de la cerveza.

3 ó COMENTAS, o A LOS TIBURONES:

Capitán Clostridium dijo...

http://es.wikipedia.org/wiki/N%C3%BAmero_%C3%A1ureo

Curioso, ¿no?

Belén dijo...

La verdad es que tienes razón, ahora que tengo que pillar el coche me gusta más ir a los sitios andando ajajjajajaja

besicos

Alís dijo...

Tema doloroso para mí el que plantea, Capitán. Porque yo también debiera ponerme a la faena para perder algunos kilos de más, pero hay ciertos sacrificios que me cuesta asumir.
Por ello, he decidido convencerme de que soy bella... simplemente me he equivocado de siglo.

Un abrazo y ánimo (pero no se pase)

SALVADOS DE LOS TIBURONES

Mis puntos cardinales