Soy un pirata bueno, un Robin Hood de los mares, un bucanero de las denuncias. El Capitán Sparrow y Bartholomew Roberts son mis amigos. No quiero saber nada de Barbanegra desde hace siglos. No soy Chanquete, ni trabajo para Iglo ni Pescanova. Este blog es mi galeón, Círculos Cerrados. ¡Qué más da dónde esté! Todos estamos navegando. Yo navego entre aventuras, ratones y fantasmas. Todo lo real, lo de la tierra firme, tiene su reflejo, surrealista, en este espacio. ¡Zarpen conmigo que os contaré historias! Mis historias, las historias de piratería.

jueves, 6 de mayo de 2010

Carta a un cartero

Emilio se levanta temprano, muy temprano. En aquella oficina abundan las sacas y las cartas en el suelo agobian a los funcionarios. Toca, primero, ordenarlas, colocarlas en casilleros por código postal. Dos horas de historias. Publicidades varias, El Corte Inglés, las telefonías, las entidades bancarias, ... Pocas cartas personales por la vía de correo tradicional. Pero eso a él le da igual. Ordenar cartas por códigos postales es lo que tiene. Y luego, el carrito amarillo y las calles que le esperan.

Sale a la calle, con un sol sobre su cabeza y un brazo agarrotado. Las ruedas del carrito se agarran al suelo como si Newton se hallara sentado en él. En el número 12, no hay nadie y tendrá que volver mañana con la certificación; ni en el 15, ni en el 23, ni en el 2º B, ni en el 4º G. Y, como todos los días, el mismo barrio, las mismas caras, el mismo sudor, el cansancio, el dolor de cabeza y la misma sed. Desde que trabaja como cartero ha perdido siete kilos. Hoy tiene más hambre que nunca y no tiene tiempo de hacer una pausa para desayunar; porque sin duda, mañana, tendrá esperándole nuevos sacos de cartas. Comenzará, de nuevo, la historia de nunca acabar.

13 ó COMENTAS, o A LOS TIBURONES:

Capitán Clostridium dijo...

Parece que recupero el blog... Espero que os guste esta historia cotidiana, homenaje a un oficio que puede que nos pasa inavertido.

Asturiela dijo...

esta historia me ha pillado. solo tenemos una vida y la malgastamos llorando la rutina.


un beso.

Belén dijo...

Veo que vuelves a escribir!

Mola :)

Y si, es una pena que apenas se escriba, con la ilusión que hace recibir una carta!

Besicos

VolVoreta dijo...

Capitán me alegra volver a leerte porque en mis enlazados ya empiezo a tener "demasiados durmientes".

Ahora en el buzón son recojo facturas, propaganda y alguna postal cada dos años...

Te dejo un beso.

Piconera dijo...

Buenas noches Capitan

Lastima de profesion, antes llevaba alegrias a la gente ahora solo facturas, recuerdo cuando la gente esperaba al cartero para saber de los suyos y este te daba las cartas en mano con una sonrisa, ahora yo no ven ni la cara de la gente, echan en buzones mudos los sobre y ni sonrisa ni saludo ni nada, ya casi nadie conoce al cartero de su barrio.

Pues muy bonita la entrada, si señor.

Capitán Clostridium dijo...

Volvoreta, durmientes, nunca mejor dicho. Espero que resuciten, como yo.

S. dijo...

Bueno...por lo menos tiene trabajo...ya encontrará otro que le guste más,pero si se queda en casa esperando a que llegue uno,nunca encontrará nada.
Un besito capi,hijo,como se te echaba de menos!

Alís dijo...

Pensaba primero que al cartero le da igual repartir cartas de amor que facturas. Igual tiene que clasificar, igual tiene que caminar las calles del barrio, igual la rutina se le impone... Pero luego leí el comentario de Piconera y pensé que no es lo mismo. Y recordé cuando bajaba corriendo los 82 escalones cuando el cartero llamaba al timbre para ver si llegaba la carta ansiada... Antes el cartero veía caras, ilusiones, era esperado.
¡Qué lástima! Con lo hermoso que es recibir una carta.

Me gustó el texto. Que bueno que vuelva a escribir, capitán.

Un beso

Markos dijo...

Como Sísifo, cada uno movemos nuestra piedra una y otra vez...incluso cuando cambiamos de trabajo, de vida...en realidad lo que cambiamos es la piedra que empujamos.
Me alegro de que vuelvas por aquí.
Salu2

rosama dijo...

Por una parte pienso, que tiene un trabajo y eso es mucho hoy en día, por otro lado me acuerdo de un programa sobre unos nativos no me acuerdo de donde, que cuando le explicaban que aquí teníamos que trabajar para tener casas, comida etc. no lo entendían, ellos viven de lo que les da la selva, siempre tienen comida, y la casa se la construyen con ramas, que es eso de pasarte la vida pagando una hipoteca? alucinaban.

Rebeca dijo...

En realidad no es que se escriban pocas cartas personales, es que la gente utiliza otros medios para decir aquello que se decía de forma tradicional.

Que bonito, el paseo, cada día, aunque casi nunca se encuentre nadie en casa, esperando su carta.

Yandros dijo...

Y ahora encima le bajarán el sueldo...
Aunque todo el mundo piense que los funcionarios son señores bien pagados y que no trabajan
Abrazos en forma de misiva

verdial dijo...

Cuanta realidad en tus letras Capitán.
Dura la vida del cartero, y ultimamente carente del calor humano que siempre ha caracterizado a los destinatarios del correo que él reparte.

Un abrazo

SALVADOS DE LOS TIBURONES

Mis puntos cardinales